«El Señor no tarda en cumplir su promesa, como algunos creen, sino que es paciente con nosotros, pues no quiere que nadie perezca, sino que todos lleguen al arrepentimiento».
La paciencia de Dios es sinónimo de longanimidad. Él desea que todos se salven y que nadie elija el tormento eterno.
Reciba nuestros últimos episodios y contenidos inspiradores en
por correo electrónico.