«Entonces Pedro les dijo: “Arrepentíos y que cada uno de vosotros sea bautizado en el nombre de Jesucristo para el perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”».
Arrepentirse significa dar un giro y apartarnos de nuestro camino para seguir el camino de Dios. El bautismo es ese símbolo visible del lavado (remisión) del antiguo camino y de la recepción del nuevo don: vivir por medio de Su Espíritu Santo.
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