«¡Oh, dad gracias al Señor, porque Él es bueno! Porque su misericordia perdura para siempre».
A veces complicamos demasiado la adoración, pero este versículo lo dice claramente: Dad gracias al Señor, porque Él es bueno. Su amor perdura para siempre. Eso significa que Su amor no expirará, no se agotará ni se desgastará. Incluso en los días difíciles, sigues teniendo motivos para dar gracias.
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