«Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo; tu vara y tu bastón me infunden aliento».
Puede que ahora mismo estés atravesando el valle, pero no estás solo. Dios nunca dijo que evitaríamos los lugares oscuros, pero prometió estar con nosotros durante ellos. Su vara y su cayado son símbolos de consuelo, protección y guía.
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