"Sí, alma mía, halla descanso en Dios; de Él viene mi esperanza. Verdaderamente Él es mi roca y mi salvación; Él es mi fortaleza, no seré sacudido".
Tu alma es tu verdadero yo. Confiar en unos cimientos de roca sólida es como si Dios dijera: "Yo me encargo". La gente y las circunstancias pueden sacudirnos, pero Dios no lo hará.
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