«Quédate quieto y reconoce que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones, seré exaltado en la tierra».
Quédate quieto, no hagas más, ni intentes arreglarte a ti mismo. Solo quédate quieto y reconoce que Él es Dios. Ríndete a la guía de Su Espíritu para resistir al diablo, deja que el ruido se desvanezca, que la presión disminuya y que la lucha cese. En la quietud, encontrarás la paz de un Dios que tiene todo bajo control.
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