«También oí la voz del Señor, que decía: "¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?" Entonces dije: "Aquí estoy, envíame a mí"».
Dios pide un siervo dispuesto, e Isaías se ofrece valientemente como voluntario. Su respuesta, «¡Aquí estoy! Envíame», muestra disposición y entrega. Para responder a la invitación de Dios, entregamos nuestra voluntad a la Suya mediante la obediencia. Esa es la definición del amor.
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