«...Por encima de todo, tomad el escudo de la fe, con el que podréis apagar todos los dardos encendidos del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios».
La fe es tu escudo. Las palabras específicas de Dios (rhema) son tu arma. El enemigo te lanzará mentiras y miedo, pero no tienes por qué recibir los ataques desarmado. Mantente firme. Defiéndete.
Reciba nuestros últimos episodios y contenidos inspiradores en
por correo electrónico.