"Ciertamente Dios es mi salvación; confiaré y no temeré. Yahveh, Yahveh mismo, es mi fuerza y mi defensa; se ha convertido en mi salvación".
Las batallas espirituales nos rodean porque, como seres humanos, no podemos ver las guerras invisibles que se libran a favor o en contra nuestra. Jesús nos salva de nosotros mismos. Él nos proporciona el bálsamo curativo de la salvación.
Reciba nuestros últimos episodios y contenidos inspiradores en
por correo electrónico.