«Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna».
Al entregarnos a su Hijo, Jesucristo, Dios nos muestra la profundidad de su amor por nosotros. Mediante la fe en Jesús, cualquiera puede escapar de la muerte eterna y recibir la vida eterna.
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